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miércoles, 26 de enero de 2011

Conversaciones con otro (IV)

De:  Diego De Castro Korgi 


El Grito. Edvard Munch


Te preguntan por la felicidad
los mismos que siempre callaron
los que se escondieron tras su indolencia;

Te preguntas por la felicidad,
la percibes, tal vez, en el negro absoluto:
...herida, derrotada, efímera...
la imaginas desnuda:
...errante y desterrada...
sabías que vivía clavada a ti con ilusiones y anhelos.

Hasta que la verdad aguda te mostró su rostro:
entonces tu felicidad perdió su peso
y se elevó en tu llanto.

y te diluíste en ella estallando en mil gritos
como el ruido de mil espejos estrellándose
llevándose tu imagen reflejada y destrozada.

Y te nació en el silencio
la ira,
las manos temblorosas,
la claridad enturbiada.

Y sentiste que te señalaban ellos,
los que ahora te preguntan por la felicidad,
los que callaron, los que se escondieron...

Y te culparon, pero
ni comprendieron cuando les preguntaste:
¿por qué me mintieron?


1981
















domingo, 12 de diciembre de 2010

Conversaciones con otro (III)

De: Diego De Castro Korgi

El grito.  Edvard Munch


Hoy
te parece difícil volver atrás;
las figuras de la realiad absoluta e irreal
se van desdibujando de tu memoria
y solo queda el vago sentimiento
de la pesadez de tus sienes,
del letargo de tus músculos.

Quieres abrir los ojos?
Como indagando ávidamente la luz que venza la persistente tiniebla
Quieres abrir la boca?
Como interrogando constantemente el sentido de tanto sinsentido
Tal vez abrir las manos
como demandando necesariamente la fuerza 
que venza la constante fragilidad.

Porque fuiste agarrándote de esas verdades
que te dijeron inmutables
como un ciego,

como si el mundo se te acabara
si tus manos no palparan
las paredes frías de su patraña

Qué era su risa (la de ellos) sino el triunfo de tu impotencia;
qué era su risa sino el telón de fondo tras  el cual
se escondía la comedia mediocre de la vida...

1981
.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Conversaciones con otro (II)

Edvard Munch. El grito
De: Diego De Castro Korgi


Ahora te encuentro, entre brumas anormales,
miro tu figura
        tu cara
        tus manos
todavía teñidas de falacias indudables.

Y no me hablas
porque no necesitas decirme que es inmenso  tu malestar
-amargo y profundo- entre el sopor y el insomnio.

He visto tu verdad, dormida
...omitida entre un espeso letargo,
He visto tu vitalidad, hundida
...anclada por la farsa,
Y tu voluntad, naufragando
...dominada por los farsantes.

Ahora me hablas, entre brumas anormales,
oigo tu voz agotada
preguntado por tu vitalidad asesinada,
indagando por tu voluntad amordazada,
cuestionando las razones que justificaban.

Tu figura impalpable
muestra aún las huellas que repiten tus manos
-tus manos que quieren huír, entre brumas anormales-
Y todavía están asechando la mentira y los farsantes!!!

1981

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Conversaciones con otro (I)

Edvard Munch. El Grito


Por esa incertidumbre que tiembla en tus manos
estoy frente a ti,
como dispuesto a sostener tu desánimo
con mi amainada fuerza.

Porque -ya vas a saberlo-
yo también -como tu-
recibí -segundo a segundo-
la carga inenarrable del pasado.

Pero tu: atascado, hundido, hoy
tus manos no te aferran a la realidad;
tus ojos no te ven buscar sosiego;
tus pies no te siguen a buscarte.

Aún una fuerza débil, lenta
me impulsa a recoger tus recuerdos:
esos que un día escenificaron
tus manos
tus ojos y
tus pies,
aunque viva encerrado entre tu fastidio
y tu indiferencia simpre sabré por qué

tus manos cayeron como anclas;
por qué
tus ojos se cerraron como pesadas puertas;
por qué
tus pies se detuvieron como lagos muertos.

Te devoró el olvido y la herrumbre de la insensibilidad;
pero escucha:
los recuerdos clavados en tu alma
al removerlos
de nuevo te dolerán!

1981