domingo, 31 de julio de 2011

Un arte


 Elizabeth Bishop


No es difícil dominar el arte de perder;
hay tantas cosas que parecen colmadas por el deseo
de ser perdidas que su pérdida no es un desastre.

Pierde algo cada día. Acepta la confusión
de las llaves extraviadas, de la hora desperdiciada.
No es difícil dominar el arte de perder.

Practica después perder más, y más rápido:
lugares, y nombres, y las tierras a las que pretendías
viajar. Ninguna de estas pérdidas será devastadora.

He perdido el reloj de mi madre. ¡Y mira!, la última
o la penúltima de las tres casas que he amado se perdió.
No es difícil dominar el arte de perder.

He perdido dos ciudades, hermosas ciudades. Más aún,
vastos reinos que poseía, y dos ríos, y un continente.
Los añoro, pero no fue un desastre.

Incluso perdiéndote a ti (la voz risueña, un gesto que
amo) no habría mentido. Es evidente
que no es difícil dominar el arte de perder
aunque eso parezca (¡escríbelo!) un desastre.





 Elizabeth Bishop (Worcester, Massachusetts, 8 de febrero de 1911 - Boston, 6 de octubre de 1979) fue una poeta norteamericana, distinguida como poeta laureada de los Estados Unidos (1949-1950) y Premio Pulitzer de poesía en 1956
La escritura de Bishop estuvo fuertemente influenciada por la poeta Marianne Moore.4 Fue presentada a Marianne por un bibliotecario de Vassar en 1934. Moore se interesó mucho por el trabajo de Bishop y la llegó a disuadir de estudiar medicina en Cornell Medical School, donde la poeta se había matriculado tras mudarse a Nueva York después de su graduación. Fue cuatro años antes de que Bishop se dirigiera a la ‘Querida señora Moore’ como ‘Querida Marianne,’ y sólo porque así se lo dijo Moore. La amistad entre las dos mujeres duró hasta la muerte de Moore en 1972. El libro de Bishop "At the Fishhouses" (1955) contiene varias alusiones al poema de Moore "A Grave."5
Bishop viajó ampliamente y vivió en muchas ciudades y países, muchos de los cuales están descritos en sus poemas. Vivió en Francia durante varios años a mitad de la década de los 30, gracias en parte al patronazgo de una amiga de la universidad, Louise Crane. En 1938 Bishop compró una casa con Crane en el 624 de White Street, en Key West, Florida. Mientras vivía allí Bishop se hizo amiga de Pauline Pfeiffer Hemingway, quien se había divorciado de Ernest Hemingway en 1940.
Fue presentada a Robert Lowell por Randall Jarrell en 1947. Escribió el poema "Visits to St. Elizabeth's" en 1950 como recuerdo de sus visitas a Ezra Pound. También conoció a James Merrill en 1947, y se hizo amiga de él en sus últimos años.
En 1946, Marianne Moore presentó personalmente a Bishop para el premio Houghton Mifflin Prize de poesía, que Bishop ganó. Su primer libro, North & South, fue publicado con mil ejemplares; Randall Jarrell escribió sobre él que "todos sus poemas han sido escritos desde lo más profundo, lo he visto".
Bishop, quien tuvo problemas financieros a lo largo de casi toda su carrera, cada vez se mantenía más gracias a la concesión de becas y premios. Tras recibir la importante cantidad de 2,500 dólares como beca para viajes de Bryn Mawr College en 1951, Bishop partió a circumnavegar sudamérica en barco. Llegó a Santos, Brasil en Noviembre ese año. Bishop pensaba estar dos semanas pero permaneció durante quince años.
Mientras vivía en Brasil recibió el premio Pulitzer en 1956 por su libro North & South — A Cold Spring, que agrupaba varios poemarios. Posteriormente recibiría el National Book Award y el National Book Critics Circle Award, así como dos becas de la Fundación Solomon R. Guggenheim y otra de la Ingram Merrill Foundation. En 1976, se convirtió en la primera mujer en recibir el Neustadt International Prize for Literature.
Con frecuencia Bishop escribía artículos para The New Yorker, y en 1964 escribió el obituario de Flannery O'Connor en The New York Review of Books.
Bishop fue conferenciante de universidades durante muchos años. Durante un corto periodo de tiempo fue profesora de University of Washington, antes de serlo en Harvard University durante siete años. También enseñó en New York University, antes de acabar en el Massachusetts Institute of Technology. Normalmente solía pasar los veranos en su casa de Maine, en una isla llamada North Haven.



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miércoles, 27 de julio de 2011

Amor en el hospicio



Dylan Thomas






Una extraña ha venido
a compartir mi cuarto en esta casa que anda
mal de la cabeza,
una muchacha loca como los pájaros
traba la puerta de la noche con sus brazos, sus plumas.
Ceñida en la revuelta cama
alucina con nubes penetrantes esta casa a prueba de cielos
hasta alucina con sus pasos este cuarto de pesadilla,
libre como los muertos
o cabalga los océanos imaginarios del pabellón de hombres.
Ha llegado posesa
la que admite la alucinante luz a través del muro
saltarín,
posesa por los cielos
ella duerme en el canal estrecho, hasta camina en el polvo
hasta desvaría a gusto
sobre la mesa del manicomio adelgazada por mis lágrimas.
Y tomado por la luz de sus brazos, al fin, mi Dios, al fin
puedo yo de verdad
soportar la primera visión que incendia las estrellas.



 Dylan Marlais Thomas (Swansea, Gales, 27 de octubre de 1914 – † Nueva York,9 de noviembre de 1953) fue un poeta, escritor de cuentos y dramaturgo galés.
Si hay que hablar de figuras poéticas que reverdecieron la literatura inglesa de la primera mitad del siglo XX, hay que remitirse obligadamente a la figura de Dylan Thomas (1914-1953). Famoso por ser un bohemio y un borracho redomado, famoso también por su vozarrón cautivante, que atraía, cual cantante juvenil, a cientosde personas a sus recitales poéticos, o a pegarse al receptor cuando hablaba en la BBC. Fue conocido como"el maudit", "el gran maldito" o "el último maldito" (lugar común o apodo que reciben automáticamente todoslos poetas borrachos, noctámbulos, disipados o indiscutidamente geniales). Poeta precozrepentinamente fallecido, el caos y el exceso fueron su camino a la genialidad.
 La obra de Thomas no es copiosa, pero es de una calidad y una frescura inusitadas. Fueron cuatro los ámbitos literarios en los que incursionó: el cuento corto, el guión teatral, el guión para radio y cine, y, finalmente, la poesía. Es éste último ámbito en el que más se le ha reconocido. En mayo de 1933, tras partir de Swansea hacia Londres el año anterior, Thomas publicó en el New English Weekly varios de los poemas por los que es más reconocido: “And death shall have no dominion" “Before I Knocked” and “The Force That Through the Green Fuse Drives the Flower". En 1934 comenzó a publicar sus poemas en ''The Listener'' y para diciembre de ese mismo año publicó su primer libro: Eighteen Poems (1934), recopilación de imágenes transfiguradas que recibió inmediatos elogios de la crítica anglosajona, que apuntó en estos versos la magia y la oscuridad residentes en los mismos. Ya había ganado renombre con publicaciones de los poemas que se reunirían en sus primeros libros en diversas revistas, tales como New Stories, New Verse, Life and Letters Today, The Criterion (donde era director el escritor T. S. Eliot).
 Thomas ya se escinde de la poesía de su tiempo, más preocupada de cuestiones sociales, como en la que incursionaban T. S. Eliot o W. H. Auden. Thomas evidencia en estos poemas la influencia del surrealismo inglés, y también recoge influencias de la tradición celta, bíblicas o bien símbolos sexuales. Para Thomas “la poesía debe ser tan orgiástica y orgánica como la cópula, divisoria y unificadora, personal pero no privada, propagando al individuo en la masa y a la masa en el individuo”

La actividad de Thomas no cesa. Ya se había afincado en la capital inglesa, además de procurarse, mediante su poesía, un círculo de lectores y de amistades literarias. En 1936 contrae matrimonio con Gaitlin MacNamara, al tiempo que publica su segundo libro Twenty-Five Poems, que no hace sino consolidar su reputación entre la crítica y los lectores. Con todo, las cosas no van bien económicamente. Sumido en una pobreza exasperante, el alcoholismo lo ha tomado por completo y es mediante la bebida como encuentra la lucidez que le permite crear las imágenes oscuras y delirantes que hicieron famosa su poesía.

Hacia 1939 Europa empieza a vivir el horror de la Segunda Guerra Mundial. Dylan Thomas quiere alistarse, pero se le declara no apto para el combate (bajo el estatuto C3, que lo coloca en el último grupo susceptible de ser llamado a la guerra). Entonces empieza su carrera radiofónica, para la cual demostró un particular talento, especialmente como guionista y locutor. En la radio de la BBC su labor es el comentario de documentales cinematográficos, pero también tendría reservados otros proyectos, como el poema dramático Under Milk Wood (Bajo el bosque lácteo, póstumo, 1954). Aparecen sus libros The World I Breath y The Map of Love (El mapa del amor).

En 1946 aparece la que es considerada su obra cumbre Deaths and Entrances (Muertes y entradas). Viaja a Estados Unidos donde incursiona en el guión de cine, que no llegará a ver en pantalla. Mientras redactaba el guión de una obra de Ígor Stravinski, el 9 de noviembre de 1953 a las 12.40 horas, en el Hospital St. Vincent de Nueva York Thomas murió. Los primeros rumores sobre la causa de muerte de Thomas privilegiaron la versión de una hemorragia cerebral, algunos dijeron que se había tratado de un asalto violento y otros sostuvieron que finalmente había logrado beber hasta morir. Pero en el análisis post-mortem, el patólogo encontró que la causa inmediata de muerte había sido una inflamación del cerebro causada por la carencia de oxígeno que acompaña a la pneumonía.

Sus últimas palabras fueron "he bebido 18 vasos de Whisky, creo que es todo un record"



viernes, 15 de julio de 2011

Estela para Arthur Rimbaud



Alvaro Mutis

Señor de las arenas
recorres tus dominios
y desde el mirador
de la torre más alta
parten tus órdenes
que van a perderse
en el sordo vacío
del estuario.
Señor de las armas
ilusorias, hace tanto
que el olvido trabaja
tus poderes,
que tu nombre, tu reino,
la torre, el estuario,
las arenas y las armas
se borraron para siempre
del gastado tapiz
que las narraba.
No agites más
tus raídos estandartes.
En la quietud, en el silencio,
has de internarte
abandonado
a tus redes funerales.



Álvaro Mutis Jaramillo (Bogotá, 25 de agosto de 1923) es un novelista y poeta colombiano. Es uno de los grandes escritores hispanoamericanos contemporáneos. A lo largo de su carrera literaria ha recibido, entre otros, el Premio Xavier Villaurrutia en 1988, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1997, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1997 y el Premio Cervantes en 2001.
El primer reconocimiento importante a la obra de Álvaro Mutis fue en 1974 con el Premio Nacional de Letras de Colombia.

Se inició en la novela en 1978, pero no fue reconocido popularmente hasta 1986 con la publicación de la primera novela alrededor de Maqroll el Gaviero, La nieve del Almirante. A partir de aquel momento comenzó a recibir reconocimiento en forma de premios importantes. Uno de sus contemporáneos escribió: "La saga novelesca de Maqroll el Gaviero es, sin duda, por su emocionante despliegue narrativo, su profundidad terrible, su construcción de gran artesanado, su poesía constante y su delicadeza, una obra mayor de la escritura en nuestra lengua."

En 1988 cumple el tiempo para el retiro y se dedica completamente a leer y a escribir. Aparece en España su novela Ilona llega con la lluvia, publicada por Mondadori.

En 1989 México le otorgan el Premio Xavier Villaurrutia y lo condecora con el Orden del Águila Azteca. Mondadori publica su novela Un bel morir y Arango Editores publica La última escala del Tramp Steamer. Francia le otorga el premio Médicis Étranger por sus novelas La nieve del Almirante e Ilona llega con la lluvia. El Gobierno francés le concede la Orden de las Artes y las Letras en el grado de Caballero.

En 1990 Amirbar es editada en España y Colombia simultáneamente. Italia le otorga el premio Nonino al mejor libro extranjero publicado en ese país. Termina la novela Abdul Bashur, soñador de navíos, que se publicará el año siguiente.

En 1993 la editorial Siruela publica en dos volúmenes y bajo el título Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero las novelas de Maqroll el Gaviero, incluyendo el hasta entonces inédito Tríptico de mar y tierra.

En 1996 la editorial Alfaguara decide reeditar Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero en un único volumen.

En 2001 recibe el Premio Cervantes, el galardón más importante de las letras hispanas.

viernes, 24 de junio de 2011

Réquiem para el poeta Wolf Von Kalckreuth

Rainer Maria Rilke



¿Es que en realidad no te vi nunca? Mi corazón
está tan apesadumbrado por ti como por esos comienzos
demasiado difíciles y que uno siempre aplaza. Que yo empezara
a decirte, ahora que estás muerto, tú gustosamente,
tú apasionadamente muerto, ¿Fue eso tan
aliviador como pensaste, o estaba aún muy distante
el ya-no-vivir-más del estar-muerto?
Tú te imaginaste poseer mejor allá,
donde nadie da valor al poseer. Te pareció
que ahí, al otro lado, tú estarías dentro del paisaje
-ése que aquí siempre se acercaba a ti como una imagen-
y que vendrías desde dentro hacia la amada,
pasando, alado y fuerte, a través de todo.
Ojalá que ahora no añadas el engaño
a tu error juvenil, por mucho tiempo.
Que tú, disuelto en una corriente de nostalgia,
arrebatado y consciente sólo a medias,
encontrases en el movimiento alrededor de las estrellas
la alegría que has trasladado desde aquí
hasta el estar muerto de tus sueños.
Cuán cercano estuviste tú, querido, aquí, de ella.
Cómo se encontraba aquí como en su casa,
ella, a la que tú te referías
como a la severa alegría de tu nostalgia rigurosa.
Cuando tú, desilusionado de la desventura y de la dicha,
te agitaste dentro de ti y ascendiste fatigosamente
comprendiendo y quebrándote casi bajo el peso
de tu oscuro hallazgo:
entonces la llevaste a ella, a ella, a la que no reconociste,
llevaste la alegría y a través de tu sangre
también la carga de tu pequeño salvador, adelantándote.
..... Lo que no esperaste fue que el peso
se hiciese del todo insoportable: es entonces cuando éste
se invierte de repente y es tan pesado por ser tan verdadero.
Ves, éste fue quizás tu momento más cercano;
tal vez él se acomodaba la guirnalda en el cabello
ante la puerta que tú le cerraste bruscamente.
..... Oh este golpe, cómo atraviesa el universo
cuando, en alguna parte, algo abierto se cierra
con esa corriente de aire, dura y cortante, de la impaciencia.
¿Quién puede jurar que en la tierra
no se extiende una grieta a través de las semillas sanas?;
¿quién ha investigado si en los animales domésticos
no resplandece lascivo un deseo de matar
cuando esta sacudida lanza una luz relampagueante en su cerebro?
¿Quién conoce la influencia que desde nuestro actuar salta
hacia una cumbre cercana
y quién la acompaña hasta allí, a donde todo conduce?
.....¡Que tú hayas destruido! ¡Que se tenga que decir esto de ti
hasta el fin de los tiempos!
Y si inminente es que un héroe aparezca y arranque,
cual máscara, el sentido que nosotros tomamos
por la faz de las cosas y que frenéticamente
nos descubra rostros, cuyos ojos nos miran hace tiempo y
en silencio a través de agujeros escondidos;
esto es rostro y ya no se transformará:
¡que tú hayas destruido! Ahí yacían los sillares
y en el aire alrededor ya estaba el ritmo
de una obra en construcción, que apenas podía contenerse;
tú pasaste entre ellos y no viste su orden,
pues uno al otro te encubría; cada uno
parecía arraigarse en ti, cuando tú, al pasar
junto a él, sin verdadera fe, intentabas levantarlo.
Y en la desesperación a todos levantaste,
pero sólo para lanzarlos de vuelta
a la cantera abierta, en la que ellos,
expandidos por tu corazón, ya no cabían.
Si una mujer hubiese puesto su mano ligera
sobre el comienzo aún delicado de esta ira;
si hubiera habido alguien, que estando ocupado,
ocupado en lo más íntimo, te hubiese encontrado
quedamente cuando tú, mudo, saliste a consumar la acción;
si tu camino hubiera conducido
cerca de un taller despierto,
donde hay hombres martillando, donde el día se realiza
simplemente; si en tu mirada plena
sólo hubiese habido al menos un espacio donde cupiese la imagen
de un escarabajo que se afana;
de repente y con clarividencia
habrías leído la escritura cuyos signos tú
grabaste lentamente en ti desde la infancia,
intentando de tiempo en tiempo que en ello se formara una frase:
¡ay, y ella te pareció un sinsentido!
Yo sé; yo sé; tú yacías ahí delante y tanteabas
las ranuras así como uno palpa la inscripción en relieve
de una lápida. Lo que te pareció arder con cierta luminosidad
lo sostenías delante de esta línea como a una lámpara;
pero la llama se apagó antes que tú hubieras comprendido,
tal vez por tu aliento,
tal vez por el temblor de tu mano; quizás también
sólo por sí misma, como se apagan a veces las llamas.
Nunca lo leíste. Pero nosotros no nos atrevemos a
leer a través del dolor y desde la lejanía.
..... Somos espectadores sólo de los poemas
que hacia abajo traen las palabras que tú escogiste,
incluso más allá de la inclinación de tu sentir. No,
tú no las escogiste todas; a menudo
un comienzo se te imponía como un todo
que tú repetías como una orden. Y te parecía triste.
¡Ay, cómo si nunca lo hubieses oído de ti!
Tu ángel aún ahora lo recita y acentúa
el mismo texto de otra forma y yo estallo en júbilo
ante su forma de decirlo, de júbilo por ti,
porque esto era lo tuyo:
el que todo lo amado de ti otra vez se desprendiera,
el que tú, al haber llegado a ver,
hayas reconocido la renuncia y en la muerte tu progreso.
Esto era tuyo, tú, artista; estas tres
formas abiertas. Mira, aquí está el vaciado
de la primera: espacio en torno a tus sentimientos;
y ahí, desde la segunda, esculpo para ti el mirar
que no desea nada, el mirar del gran artista;
y en la tercera, que tú mismo rompiste demasiado pronto,
cuando apenas entró la primera hornada
de alimento tembloroso desde la incandescencia del corazón,
se había ya formado en lo profundo
una muerte trabajada, esa muerte propia
que tanto nos necesita porque la vivimos
y de la que en ninguna parte estamos más próximos que aquí.
..... Todo esto fue tu bien y tu amistad;
a menudo lo sospechaste; pero luego te asustó
lo vano de aquellas formas; tú introdujiste la mano
y la sacaste vacía y te quejaste.
Oh vieja maldición de los poetas
que se quejan cuando debieran decir,
que siempre proceden a juzgar sus sentimientos
en lugar de darles forma; los que todavía creen
que cuanto es triste o alegre en ellos
lo sabrían y que así podrían
lamentarlo o alabarlo en el poema.
Como los enfermos, emplean ellos el idioma lleno de lamentos
para describir dónde les duele,
en lugar de transformarse duramente en las palabras,
como el cantero de una catedral
que obstinado se convierte en la serenidad de la piedra.
..... Esto era la salvación. Si sólo una vez hubieses
visto cómo el destino se funde en los versos
y no vuelve, cómo en el interior se convierte en imagen
y nada más que imagen, como ocurre con los antepasados,
que al mismo tiempo parecen y no parecen asemejarse a ti
cuando levantas la vista a veces hacia el cuadro:
entonces tú habrías perseverado.
..... Pero esto es mezquino,
pensar lo que no fue. También hay una apariencia
de reproche en la comparación que no te alcanza.
Lo que sucede tiene tal ventaja
sobre lo que imaginamos, que nunca lo alcanzaremos
ni tampoco experimentaremos cómo era en realidad.
..... No te avergüences si los muertos te rozan,
los otros muertos, los que perseveraron hasta el fin.
(¿Qué quiere decir fin?) Intercambia la mirada con ellos,
tranquilamente, como es la costumbre,
y no temas que nuestro duelo te abrume
de forma tan extraña que les llames a ellos la atención.
Las grandes palabras de esos tiempos, cuando
el acontecer aún era visible, no son para nosotros.
¿Quién habla de victorias? El resitir lo es todo.


Traducción  letras.s5.com
OTTO DÖRR ZEGERS



COMENTARIO AL RÉQUIEM PARA UN POETA No se sabe mucho del conde Wolf von Kalckreuth: sólo que era poeta, que había hecho unas excelentes traducciones de Verlaine y de Beaudelaire y que puso fin a sus días a la edad de 19 años. También se sabe que fue enterrado en algún lugar de la hoy República Checa, que en ese entonces pertenecía al Imperio Austro-Húngaro y culturalmente al mundo alemán. Él dejó escrita una carta dirigida a sus padres, en la cual expresa su incapacidad para soportar los dolores de este mundo, así como su deseo imperioso de reunirse con amigos más leales y eternos, como Platón, El Dante y Goethe. Es poco probable que haya sufrido de una depresión en el sentido clínico. Su estado corresponde más bien al de la vieja melancolía, tan propia de los genios. Este estado alterna en ellos con momentos de alta creatividad y se caracteriza en primer lugar por la ausencia de capacidad creativa y luego, por los sentimientos de desesperanza y de nostalgia persistentes. Recordemos de paso el origen etimológico de la palabra nostalgia: el algia, vale decir el dolor por el "nosotros" perdido. En el caso del conde Kalckreuth, del cual no se sabe que haya sufrido en ese momento de algún mal de amor, ese dolor debe haber estado referido a un nosotros más general, en el sentido de la incomunicación o de la incapacidad de comprender a los otros o de sentirse comprendido por ellos. Para Rilke la muerte temprana es una posibilidad legítima para el hombre elegido, sea éste poeta o héroe. El suicidio, en cambio, no necesariamente lo es; él no representa siempre "una muerte personal" en el sentido rilkeano de corresponder a la persona, de, como dice en uno de sus poemas, "caerle a uno como un vestido". Por el contrario, Rilke se lamenta, a lo largo de todo el poema, del hecho que Kalckreuth no haya perseverado y no haya esperado que le llegase su propia muerte.
..... Una forma de acercarse a una comprensión de la voluntad suicida del joven poeta sería imaginando su vida a comienzos de siglo: una época de gran exaltación de la ciencia, la cultura y los valores humanos, pero en la que al mismo tiempo ya se avizoraban los horrores que traería consigo el siglo XX, como las dos guerras mundiales y los totalitarismos. Habría que pensar que este joven, muy dotado y sensible, descubrió simultaneamente la belleza de las manifestaciones del espíritu, como la poesía y la música, y el horror de los defectos de la naturaleza humana, como el egoismo, la injusticia, la violencia y la traición; y este doble descubrimiento lo hizo desear el abandono de esta tierra y aspirar, con el apasionamiento y la radicalidad de un joven como él, a una fusión con lo único que podía ser permanente y fiel: sus amigos que ya se habían ido. Rilke no conoció a este joven poeta, pero supo de él, de su vida y de su obra y se conmovió profundamente con su suicidio. Al parecer no sólo en el poema, sino también en conversaciones y cartas personales, habría manifestado el convencimiento de que si lo hubiese conocido habría logrado persuadirlo de esperar su propia muerte.
..... El réquiem comienza con esta dramática pregunta: "¿Es que en realidad no te vi nunca?". Es tanto lo que le impresionó este suicidio, que el poeta no se puede convencer de no haber conocido personalmente a la víctima de este destino trágico. Y luego viene la afirmación: "Mi corazón está tan apesadumbrado por ti como por esos comienzos demasiado difíciles y que uno siempre aplaza". Llama la atención el tono coloquial con que Rilke se dirige al joven suicida, como el de un amigo mayor que le habla a uno menor que ha hecho algo malo y por lo tanto, con un dejo de reproche. Luego el poeta imagina las razones que pudo haber tenido el Conde para decidirse por esta muerte tan apasionada y violenta:

1. La búsqueda en el otro mundo de alivio a las penas de éste: "¿Fue eso tan aliviador como pensaste?..., etc.".
2. Que allá poseería más plenitud: "Tú te imaginaste poseer mejor allá..., etc.".
3. Rilke piensa que el joven suicida pudo haber aspirado a una plena fusión con la naturaleza en el otro mundo, cosa que en éste no había podido lograr, puesto que el paisaje se le presentaba sólo como imagen: "Te pareció que ahí, al otro lado, tú estarías dentro del paisaje..., etc.".
4. Por último, que el poeta muerto podría haber imaginado una unión mayor con la amada desde el otro mundo, por cuanto así podría venir hacia ella "desde dentro" y pasando "alado y fuerte, a través de todo".

..... Y entonces viene el reproche: "Ojalá que ahora no añadas el engaño / a tu error juvenil, por mucho tiempo", porque el adolescente desconoció muchas cosas importantes, no las vio a pesar de tenerlas tan cerca, como la alegría, por ejemplo: "...la alegría que has trasladado desde aquí / hasta el estar muerto de tus sueños. / Cuán cercano estuviste tú, querido, aquí, de ella.". El joven, desilusionado "de la desventura y de la dicha", se lleva la alegría al otro mundo sin reconocerla. Tampoco conoce el poeta suicida la capacidad de esperar. No sabe que al final de un gran sufrimiento puede surgir una gran ventura. Él no esperó hasta que el sufrimiento se hiciese del todo insoportable, que es justamente cuendo "se invierte de repente" y puede adquirir el signo contrario. El joven poeta se adelantó a cerrar la puerta cuando, tal vez en ese mismo momento de sufrimiento, éste "se acomodaba la guirnalda en el cabello", vale decir, podía estar transformándose en alegría.
..... Ese golpe al cerrar la puerta, vale decir, su acto suicida, resuena y estremece al universo entero. Eso pasa siempre cuando en alguna parte "algo abierto se cierra / con es corriente de aire, dura y cortante, de la impaciencia". Y ahí Rilke renueva su lamento, porque no se consuela él, tan amante de la vida, tan interesado en todo lo que existe, de que el joven poeta haya truncado sus posibilidades de ser que ya se dibujaban como un espléndido edificio y que él tampoco supo reconocer: "¡Que tú hayas destruido, que se tenga que decir esto de ti hasta el fin de los tiempos!...". Y luego más adelante: "Ahí yacían los sillares / y en el aire alrededor ya estaba el ritmo / de una obra en construcción, que apenas podía contenerse; / tú pasaste entre ellos y no viste su orden...", etc. Si hubiera sido posible detenerlo, si una mujer hubiese estorbado su camino y le "hubiese puesto su mano ligera sobre el comienzo aún delicado / de esta ira...". Si por lo menos se hubiese tropezado con esos lugares donde se trabaja cada día y ese trabajo da un sentido a la vida: "si tu camino hubiera conducido a un taller despierto, / donde hay hombres martillando, donde el día se realiza / simplemente...". Hasta la humildad de un escarabajo afanado podría haberlo detenido y él no se habría provocado la muerte. Todos los anteriores habrían sido signos de una escritura que él había intentado descifrar desde la niñez, pero sin lograrlo. Ahora, dada su muerte prematura, muy pocas cosas dejó el joven Conde: sólo algunos poemas imperfectos ("Somos espectadores sólo de los poemas que hacia abajo traen / las palabras que tú escogiste"). Pero en ellos Rilke reconoce al menos dos virtudes. Una es la inspiración, venida casi directamente del mundo angélico ("a menudo, / un comienzo se te imponía como un todo / que tú repetías como una orden"). La otra es que el joven poeta, a través de sus poemas, llegó a "ver", a reconocer "la renuncia y en la muerte tu progreso". Aqui Rilke acepta por primera vez la posibilidad de que la muerte de su amigo haya tenido un sentido.
..... Hacia el final del réquiem Rilke trata de definir en apretadas palabras lo que debe ser la esencia de la vida poética. Ésta debe alimentarse fundamentalmente de los siguientes ingredientes ("tres formas abiertas"): los sentimientos, el mirar (que mira y ve, pero "que no desea nada") y "una muerte trabajada", esa muerte propia que tanto nos necesita. La verdadera poesía debe ser un trabajo de la propia vida y de la propia muerte. Y entonces Rilke retoma el tema de la esencia de la poesía, anunciando ya en las Cartas a un joven poeta, diciendo que éstos, en lugar de quejarse deberían "decir" (cosas esenciales), que en lugar de juzgar tanto sus sentimientos deberían "darles forma"; que deberían, por último, transformarse ellos mismos en palabras, "como el cantero de una catedral / que obstinado se convierte en la serenidad de la piedra". Y esto habría sido la salvación del conde Kalckreuth, pero él no la vio, a pesar de haberla tenido en sus manos. Habría bastado que hubiera comprendido la esencia de la poesía. Pero ahora todo esto son palabras vanas. No sea que el adolescente, al escucharlas, se avergüence entre los muertos y que las lamentaciones de los vivos agraven sus sentimientos de culpa. Y el réquiem termina con una recomendación a asumir el destino con todas sus consecuencias, incluyendo los errores, pues "¿Quién habla de victorias? El resistir lo es todo".
..... Mi maestro Hubertus Tellenbach, de quien hablé en el Prólogo, me contó en alguna oportunidad que los últimos versos de este réquiem, a partir de "las grandes palabras de esos tiempos..." y en especial la última sentencia, habían sido inspiradores de un grupo de jóvenes intelectuales y miembros de la nobleza alemana que se opusieron al nazismo desde mediados de la década del 30, vale decir, casi desde un comienzo. Ellos crearon el movimiento de la Resistencia, que terminó tan tragicamente con el fallido atentado contra Hitler del 20 de julio de 1944. Como es de todos conocido, en los días posteriores al atentado fueron ejecutados: el líder del grupo, el conde Stauffenberg, y todos los conjurados, pero además varios generales de la Wehrmacht conocidos por su actitud crítica, la mayor parte de los miembros de la resistencia y miles de opositores al régimen. La conexión entre este poema de Rilke y la resistencia alemana la encontré confirmada años más tarde en la biografía de Rilke escrita por H. E. Holthusen, quien cita al famoso poeta Gottfried Benn (1886-1956) -también opositor a Hitler- diciendo que esos versos habían sido "el lema de su generación". En todo caso, para los pocos sobrevivientes tiene que haber adquirido un significado aún más profundo y trágico ese verso final del requiém, que durante tanto tiempo constituyera su sostén espiritual: "El resistir lo es todo".


OTTO DÖRR ZEGERS

lunes, 6 de junio de 2011

No estás

Dane Zajc 

No estás en la voz del viento, ni en la dispersión de las montañas,
no estás en la flor, y si las aves llaman, no te llaman a ti,
no estás en la desnudez de la tierra, ni en el grave aroma de la hierba,
y si plantas flores para que te brinden su perfume, se lo brindan a sí mismas,
y si construyes un camino, el camino te hablará de sí,
y si construyes tu hogar y lo llenas de objetos preciosos,
un día te recibirá como a una extraño
y los objetos se hablarán a sí mismos en su lenguaje,
burlón para ti.
Es mentira que el manantial existe para apagar tu sed
y el río para que te bañe en su fresco regazo.
Es mentira que las cosas te consolarán con un calmo recuerdo
porque un día se te rebelará todo.

Un día las cosas cambiarán de nombre,
aquel día será odio la piedra, el viento horror,
el camino será pavor, las aves te clavarán en la frente
los clavos ardientes de sus voces, el río será desesperación,
tus objetos serán tu culpa y tus acusadores.
El mundo se habrá derrumbado. El mundo no tendrá nombre.
Entonces deberá serte indiferente. Estarás sentado en un rincón abandonado.
Cerrarás los ojos para no ver nada. Ante todo para no ver
tu propio extravío en el extravío del mundo extinguido.
Para no pensar que tienes
que hacer algo, que tienes que ir a algún lado con tus piernas
que serán delgadas como patas de una araña zancuda.
Sólo tu cabeza será grande. Tu cabeza, que florecerá
blanca como una magnolia. Largamente buscarás en la blanca
cueva de tu boca un nombre para ti,
pero será mejor si ese día encuentras un nombre para el fin
más que para la continuación.
 

Dane Zajc (octubre 26, 1929 - octubre 20, 2005) fue un poeta esloveno y dramaturgo . Se desempeñó como presidente de la 'Asociación de Escritores de Eslovenia (1991-1995), y fue galardonado con el prestigioso Premio Prešeren por su trayectoria (1981). Junto con Edvard Kocbek y Strniša Gregor ,  es considerado como el poeta esloveno más importante de la segunda mitad del siglo 20.

viernes, 27 de mayo de 2011

Abismos





Piedad Bonnett



Porque eres ave que girando en rebeldía
desafía la bruma
                                     la ardua noche
haciéndola más honda y más oscura
y más inmenso el mar
                                     porque eres nave y náufrago a la vez
                                     sin velas y sin anclas
                                     solitario
                                     profanador de todos los confines
potro de sombras desbocado y dulce
para la libertad
                                     y el cielo galopante
hecho de vientos y hecho de huracanes
y sin embargo calmo como el agua
de misteriosos y profundos lagos
                                     porque extraviado pero indiferente
                                     como un rey agraviado deambulas
                                     por los caminos de un imperio en ruinas
                                     porque eres un reloj sin manecillas
                                     un bello loto sobre los pantanos
porque te vi sonriendo en tus orillas
                    cayendo voy
                    errática y ardida
en tus oscuros mundos abismales.



Piedad Bonnett
Poeta, novelista, dramaturga y traductora colombiana nacida en Amalfi, Antioquia, en 1951.
Es licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de los Andes en Bogotá,  donde ocupa la cátedra de Literatura  desde 1981.
Tiene una maestría en Teoría del Arte, la Arquitectura y el Diseño por la Universidad Nacional de Colombia.
Por su primer libro de poesía «De Círculo y Ceniza» publicado en 1989,  recibió mención de honor en el Concurso  Hispanoamericano de Poesía Octavio Paz.
En 1996 publicó «Ese animal triste» con el que se reafirmó como una de las voces más representativas de la poesía  colombiana contemporánea. Fue galardonada con el Premio Nacional de Poesía otorgado por Colcultura en el año de 1994  por «El hilo de los días». En 2011 obtuvo el premio "Casa América de Poesía Americana" por  "Explicaciones no pedidas".
Entre sus publicaciones también se destacan: «Nadie en casa» en 1994, «Todos los amantes son guerreros» en 1998,  «Tretas del débil en 2004», «Las herencias» y «Los privilegios del olvido» en 2008. 



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miércoles, 18 de mayo de 2011

Balada del mar no visto, rimada en versos diversos

León de Greiff



" No he visto el mar.
Mis ojos
–vigías horadantes, fantásticas luciérnagas;
mis ojos avizores entre la noche; dueños
de la estrellada comba;
de los astrales mundos;
mis ojos errabundos
familiares del hórrido vértigo del abismo;
mis ojos acerados de viking, oteantes;
mis ojos vagabundos
no han visto el mar...
La cántiga ondulosa de su trémula curva
no ha mecido mis sueños;
ni oí de sus sirenas la erótica quejumbre;
ni aturdió mi retina con el rútilo azogue
que rueda por su dorso...
Sus resonantes trombas,
sus silencios, yo nunca pude oír...:
sus cóleras ciclópeas, sus quejas o sus himnos;
ni su mutismo impávido cuando argentos y oros
de los soles y lunas , como perennes lloros
diluyen sus riquezas por el glauco zafir...!
No aspiré su perfume!
Yo sé de los aromas
de amadas cabelleras...
Yo sé de los perfumes de los cuellos esbeltos
y frágiles y tibios;
de senos donde esconden sus hálitos las pomas
preferidas de Venus!
Yo aspiré las redomas
donde el Nirvana enciende los sándalos simbólicos;
las zábilas y mirras del mago Zoroastro...
Mas no aspiré las sales ni los iodos del mar.
Mis labios sitibundos
no en sus odres la sed
apagaron:
no en sus odres acerbos
mitigaron la sed...
Mis labios, locos, ebrios, ávidos, vagabundos,
labios cogitabundos
que amargaron los ayes y gestos iracundos
y que unos labios –vírgenes- captaron en su red!
Hermano de las nubes
yo soy.
Hermano de las nubes,
de las errantes nubes, de las ilusas del espacio:
vagarosos navíos
que empujan acres soplos anónimos y fríos,
que impelen recios ímpetus voltarios y sombríos!
Viajero de las noches
yo soy.
Viajero de las noches embriagadas; nauta
de sus golfos ilímites,
de sus golfos ilímites, delirantes, vacíos,
- vacíos de infinito..., vacíos...-Dócil nauta
yo soy,
y mis soñares derrotados navíos...
Derrotados navíos, rumbos ignotos, antros
de piratas...!el mar!
Mis ojos vagabundos
–viajeros insaciados- conocen cielos, mundos,
conocen noches hondas, ingraves y serenas,
conocen noches trágicas,
ensueños deliciosos,
sueños inverecundos...
Saben de penas únicas,
de goces y de llantos,
de mitos y de ciencia,
del odio y la clemencia,
del dolor
y el amar...!
Mis ojos vagabundos,
mis ojos infecundos...:
no han visto el mar mis ojos,
no he visto el mar! "

León de Greiff  (Medellín  1895- Bogotá 1976)  Descendiente de escandinavos, alemanes y españoles. Estudió  Derecho en Bogotá.  En 1915, fue uno de los trece 'pánidas', grupo que publicó una revista literaria en Medellín. Ocupó verios cargos en ministerios. También impartió clases de Literatura e Historia de la Música.  De su obra poética resultan importantes: Tergiversaciones (1925), Cuadernillo poético (1929), Libro de signos (1930), Variaciones alrededor de nada (1936), Farsa de los pingüinos peripatéticos (1942), Fárrago (1955), Obras completas (1960). (Enrique Valle) 
Su obra acoge en varias alusiones las mitologías escandinavas,  fue una personalidad compleja dentro del panorama de la poesía en español. Su lenguaje universal, a veces romántico, siempre lleno de matices  evoluciona desde lo puro y conciso  a una exuberante poesía  de  temperamento apasionado. Fundador del grupo "Los Nuevos," director de la revista Pánidas. Utilizó numerosos heterónimos, uno de ellos,  Sergio Stepansky.



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