martes, 30 de noviembre de 2010

Cómo llenarte, soledad


Luis Cernuda



Cómo llenarte, soledad,
sino contigo misma...

De niño, entre las pobres guaridas de la tierra,
quieto en ángulo oscuro,
buscaba en ti, encendida guirnalda,
mis auroras futuras y furtivos nocturnos,
y en ti los vislumbraba,
naturales y exactos, también libres y fieles,
a semejanza mía,
a semejanza tuya, eterna soledad.

Me perdí luego por la tierra injusta
como quien busca amigos o ignorados amantes;
diverso con el mundo,
fui luz serena y anhelo desbocado,
y en la lluvia sombría o en el sol evidente
quería una verdad que a ti te traicionase,
olvidando en mi afán
cómo las alas fugitivas su propia nube crean.

Y al velarse a mis ojos
con nubes sobre nubes de otoño desbordado
la luz de aquellos días en ti misma entrevistos,
te negué por bien poco;
por menudos amores ni ciertos ni fingidos,
por quietas amistades de sillón y de gesto,
por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma,
por los viejos placeres prohibidos
como los permitidos nauseabundos,
útiles solamente para el elegante salón susurrado,
en bocas de mentira y palabras de hielo.

Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona
que yo fui,
que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones;
por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos,
limpios de otro deseo,
el sol, mi dios, la noche rumorosa,
la lluvia, intimidad de siempre,
el bosque y su alentar pagano,
el mar, el mar como su nombre hermoso;
y sobre todo ellos,
cuerpo oscuro y esbelto,
te encuentro a ti, tú, soledad tan mía,
y tú me das fuerza y debilidad
como el ave cansada los brazos de la piedra.

Acodado al balcón miro insaciable el oleaje,
oigo sus oscuras imprecaciones,
contemplo sus blancas caricias;
y erguido desde cuna vigilante
soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres,
por quienes vivo, aún cuando no los vea;
y así, lejos de ellos,
ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres,
roncas y violentas como el mar, mi morada,
puras ante la espera de una revolución ardiente
o rendidas y dóciles, como el mar sabe serlo
cuando toca la hora de reposo que su fuerza conquista.

Tú, verdad solitaria,
transparente pasión, mi soledad de siempre,
eres inmenso abrazo;
el sol, el mar,
la oscuridad, la estepa,
el hombre y su deseo,
la airada muchedumbre,
¿qué son sino tú misma?

Por ti, mi soledad, los busqué un día;
en ti, mi soledad, los amo ahora.

                                              Luis Cernuda 

 

Poeta y crítico literario español, (Sevilla, 21 de septiembre de 1902– México D.F. 5 de noviembre de 1963) miembro de la llamada Generación del 27.                                                               

La poesía cernudiana es una poesía de la meditación, y consta de cuatro etapas, según Octavio Paz: los años de aprendizaje, la juventud, la madurez y el comienzo de la vejez.

 

 


lunes, 29 de noviembre de 2010

Afanan nuestras almas...


Au lecteur
 
La sottise, l'erreur, le péché, la lésine,
Occupent nos esprits et travaillent nos corps,
Et nous alimentons nos aimables remords,
Comme les mendiants nourrissent leur vermine.
 
Nos péchés sont têtus, nos repentirs sont lâches;
Nous nous faisons payer grassement nos aveux,
Et nous rentrons gaiement dans le chemin bourbeux,
Croyant par de vils pleurs laver toutes nos taches.
 
Sur l'oreiller du mal c'est Satan Trismégiste
Qui berce longuement notre esprit enchanté,
Et le riche métal de notre volonté
Est tout vaporisé par ce savant chimiste.
 
C'est le Diable qui tient les fils qui nous remuent!
Aux objets répugnants nous trouvons des appas;
Chaque jour vers l'Enfer nous descendons d'un pas,
Sans horreur, à travers des ténèbres qui puent.
 
Ainsi qu'un débauché pauvre qui baise et mange
Le sein martyrisé d'une antique catin,
Nous volons au passage un plaisir clandestin
Que nous pressons bien fort comme une vieille orange.
 
Serré, fourmillant, comme un million d'helminthes,
Dans nos cerveaux ribote un peuple de Démons,
Et, quand nous respirons, la Mort dans nos poumons
Descend, fleuve invisible, avec de sourdes plaintes.
 
Si le viol, le poison, le poignard, l'incendie,
N'ont pas encor brodé de leurs plaisants dessins
Le canevas banal de nos piteux destins,
C'est que notre âme, hélas! N'est pas assez hardie.
 
Mais parmi les chacals, les panthères, les lices,
Les singes, les scorpions, les vautours, les serpents,
Les monstres glapissants, hurlants, grognants, rampants,
Dans la ménagerie infâme de nos vices,
 
Il en est un plus laid, plus méchant, plus immonde!
Quoiqu'il ne pousse ni grands gestes ni grands cris,
Il ferait volontiers de la terre un débris
Et dans un bâillement avalerait le monde;
 
C'est l'Ennui! - l'oeil chargé d'un pleur involontaire,
Il rêve d'échafauds en fumant son houka.
Tu le connais, lecteur, ce monstre délicat,
Hypocrite lecteur, - mon semblable, - mon frère!

Ch. Baudelaire,  Les  Fleurs du Mal 
 
Al lector
 
Afanan nuestras almas, nuestros cuerpos socavan
La mezquindad, la culpa, la estulticia, el error,
Y, como los mendigos alimentan sus piojos,
Nuestros remordimientos complacientes nutrimos.
 
Tercos en los pecados, laxos en los porpósitos,
Con creces nos hacemos pagar lo  confesado
Y tornamos alegres al lodoso camino
Creyendo, en viles lágrimas, enjugar nuestras faltas.
 
En la almohada del mal,  es Satán Trimegisto
Quien con paciencia acuna nuestro arrobado espíritu
Y el precioso metal de nuestra voluntad,
Íntegro se evapora por obra de ese  alquímico.
 
¡El Diablo es quien maneja los hilos que nos mueven!
A los objetos sórdidos les hallamos encanto;
E, impávidos, rodeados de tinieblas hediondas,
Bajamos hacia el Orco un diario escalón.
 
Igual al disoluto que besa y mordisquea 
El lecerado seno de una vieja ramera,
Si una ocasión se ofrece de placer clandestino
La exprimimos a fondo como seca naranja.
 
Denso y hormigueante, como un millón de helmintos,
Un pueblo de demonios danza en nuestras cabezas
Y, cuando respiraramos, La Muerte,  en los pulmones,
desciende,  río invisible, con apagado llanto.
 
Si el veneno, si el puñal, el incendio, el estupro,
No adornaron aún con sus raros dibujos
El banal cañamazo de nuestra pobre suerte,
Es porque en nuestro espíritu no fue bastante osado.
 
Pero entre los chacales, las panteras, los linces,
Los simios, las serpientes, escorpiones, y buitres, 
Los aulladores monstruos, silbantes y rampantes,
En la, de nuestros vicios, infernal mezcolanza
 
¡Hay uno más malvado, más lóbrego e inmundo!
Sin que haga feas meucas ni lance toscos gritos,
Convertiría, con gusto, a la tierra en escombro
Y, en medio de un bostezo, devoraría al Orbe;
 
¡Es el Tedio! -Anegado de un llanto involuntario,
Imagina cadalzos mientras fuma su yerba. 
Lector, tu bien conoces al delicado monstruo,
¡Hipócrita lector - mi prójimo - mi hermano!
 
Ch. Baudelaire. Las Flores del Mal 

sábado, 27 de noviembre de 2010

"Van Gogh, el suicidado por la sociedad"

Autoretrato de Antonin Artaud  Fuente:www.chroniclesofamadman.com
(De "Van Gohog, el suicidado por la sociedad" de Antonin Artaud)

"Post scriptum"

"Retorno al cuadro de los cuervos.
¿Alguien vio alguna vez en esta tela, una tierra equiparable al mar?
Entre todos los pintores Van Gogh es el que más a fondo nos despoja hasta llegar a la urdimbre, pero al modo de quien se despioja de una obsesión.
La obsesión de hacer que los objetos sean otros, la de atreverse al fin a arriesgar el pecado del otro: y aunque la tierra no puede ostentar el color de un mar líquido, es precisamente como un mar líquido que Van Gogh arroja su tierra como una serie de golpes de azadón. 

Vincent Van Gogh.  Campo de trigo con cuervos. Óleo sobre tela. 50.5x103.0 . 1890

¿Acaso era loco Van Gogh?
Que quien alguna vez supo contemplar un ros-tro humano contemple el autorretrato de Van Gogh, me refiero a aquel del sombrero blando.
Pintado por el Van Gogh extralúcido, esa cara de carnicero pelirrojo que nos inspecciona y vigila; que nos escruta con mirada torva.
No conozco a un solo psiquiatra capaz de escrutar un rostro humano con una fuerza tan aplastante, disecando su incuestionable psicología como un estilete.
El ojo de Van Gogh es el de un gran genio, pero por el modo como lo veo disecarme emergiendo de la profundidad de la tela, ya no es el genio de un pintor el que en este momento siento vivir en él, sino el de un filósofo como nunca supe de otro igual en la vida.

Vincent Van Gogh. Autorretrato con sombrero de paja
Óleo sobre tabla. 41cmx33cm.
No, Sócrates no tenía esa mirada; únicamente el desventurado Nietzsche tuvo quizás antes que él esa mirada que desviste el alma, libera al cuerpo del alma, desnuda al cuerpo del hombre, más allá de los subterfugios del espíritu.
La mirada de Van Gogh está colgada, soldada, vitrificada, detrás de sus párpados pelados, de sus cejas finas y sin ceño.
Es una mirada que penetra derecha, taladra, partiendo de ese rostro tallado a golpes como un árbol cortado a escuadra.
Pero Van Gogh aprisionó el momento en que la pupila va a volcarse en el vacío, en que esa mirada lanzada hacia nosotros como el proyectil de un meteoro, toma el color inexpresivo del vacío y de lo inerte que lo llena.
Mejor que cualquier psiquiatra del mundo, el gran Van Gogh situó así su enfermedad.
Irrumpo, comienzo, inspecciono, engancho, rompo el sello de clausura, mi vida muerta no oculta nada, y la nada, por lo demás, nunca ha hecho daño a nadie; lo que me impele a retornar a lo interno es esa desoladora ausencia que pasa y me hunde por momentos, pero veo claro en ella, muy claro, hasta sé qué es la nada, y podría decir qué hay en su interior.
Y tenía razón Van Gogh; se puede vivir para el infinito, satisfacerse sólo con el infinito, pues hay suficiente infinito sobre la tierra y en las esferas como para saciar a miles de grandes genios, y si Van Gogh no llegó a colmar su deseo de iluminar su vida entera con él, fue porque la sociedad se lo prohibió.
Se lo prohibió rotunda y conscientemente.
Un día aparecieron los verdugos de Van Gogh, como aparecieron los de Gerard de Nerval, de Baudelaire, de Edgar Poe y de Lautréamont.
Aquellos que un día le dijeron:
Y ahora basta, Van Gogh; a la tumba; ya esta-mos hartos de tu genio; en cuanto al infinito, ese infinito nos pertenece a nosotros.
Pues no es a fuerza de buscar el infinito que Van Gogh muere,
y es empujado a la sofocación por la miseria y la asfixia,
es a fuerza de vérselo rehusar por la turba de aquellos que, todavía estando vivo, creían detentar el infinito excluyéndolo a él;
Y Van Gogh habría podido encontrar suficiente infinito para vivir durante toda su vida si la conciencia bestial de la masa no hubiese decidido apropiárselo para nutrir sus propias bacanales que nunca tuvieron que ver con la pintura o la poesía.
Además, nadie se suicida solo.
Nunca nadie estuvo solo al nacer.
Tampoco nadie está solo al morir.
Pero en el caso del suicidio, se precisa un ejército de seres maléficos para que el cuerpo se decida al acto contra natura de privarse de la propia vida.
Y así Van Gogh se condenó porque había concluido con la vida, y como le dejan entrever sus cartas a su hermano, porque ante el nacimiento de un hijo de su hermano,
se sintió a sí mismo como una boca de más para alimentar.
Pero sobre todo, quería reunirse finalmente con ese infinito para el que se dice que uno se embarca como en un tren hacia una estrella,
y se embarca el día en que uno ha decidido firmemente poner término a la vida.
Ahora bien, en la muerte de Van Gogh, tal como aconteció, no creo que eso sea lo que aconteció.
Van Gogh fue despachado de este mundo, primero por su hermano, al anunciarle el nacimiento de su sobrino, e inmediatamente después por el doctor Gachet, quien, en lugar de recomendarle reposo y aislamiento, lo envió a pintar del natural un día en el que tenía plena conciencia de que Van Gogh hubiera hecho mejor en irse a acostar.
Pues no se contrarresta de modo tan directo una lucidez y una sensibilidad como las de Van Gogh el martirizado.
Hay espíritus que en ciertos días se matarían a causa de una simple contradicción, y no es imprescindible para ello estar loco, loco registrado y catalogado; todo lo contrario, basta con gozar de buena salud y contar con la razón de su parte.
En lo que a mí respecta, en un caso similar, no soportaría sin cometer un crimen que me digan: “Señor Artaud, usted delira”, como me ha ocurrido con frecuencia.
Y Van Gogh oyó que se lo decían.
Y esa es la causa de que le haya apretado la garganta el nudo de sangre que lo mató."



Antonín Artaud,  poeta francés nacido en Marsella en 1896.
Desde su infancia presentó cambios  de comportamiento que lo llevaron a reclusión en sanatorios mentales en diversas épocas de su vida.  Hacia 1920 se radicó en París y publicó los primeros versos bajo el título "Trictac del ciel" en 1924.  Por  su amistad con  André Breton,  asumió el cargo de director de la oficina de investigaciones surrealistas,   trabajó en  la escritura de ensayos,  guiones de películas y escribió  su  sobresaliente obra poética  "El ombligo de los limbos".
En el año de 1936 viajó a México por  interés por la cultura solar y convivió con los indios Tarahumaras.
Después de varios años de reclusión psiquiátrica,  publicó en 1947 el ensayo "Van Gogh le suicidé de la Société" , galardonado al año siguiente con el Prix Saint-Beuve.  Murió en marzo de 1948 en el asilo de Ivry-sur-Seine

viernes, 26 de noviembre de 2010

Despertar

De: Diego De Castro Korgi
                   
Un lazo  tenue, invisible y matutino  une mi
asombro con el alba de todos tus sentidos.
El aire sutil de la mañana roza tu cara, es
el mismo que también, a tu lado, toca la mía.

El  apacible color de la noche extiende todavía
su frágil luz de piedra ennegrecida. Veo en tus
sienes, con el color de corolas coronadas,   el
temblor permanente que en tu frente habita.

Al abrirse tus ojos veo la luz de la mañana,
y el fulgor que tenía todavía la noche platinada
y me recorren esos ojos de lluvias detenidas
inundando de verde claro mi alma sorprendida.

Y de tu boca me llega como una lluvia de rocío
imaginada, tu acento confundido con tu aliento
que  llena como un canto en  mis oídos y  que
me   nombra  por mi nombre,   gota a gota.

Octubre 2006



 

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Aquí estoy




Aquí estoy,  girando entre amaneceres,
entre el impulso de seda de la mañana;
he llegado hasta límite del alma  y
he oído atrás un grito que se escapa:

Oí grave la voz de la melancolía,  pero
he salido ya,  y no quiero volver a oírla:
ya no habito aquella casa, sus ventanas
he dejado cerradas,  las luces apagadas.

Ya salí;  fui a buscar otro cielo, otro
camino cierto,  otro jardín con sus
aromas de lunas nuevas,  otro sabor
de manzanas en su huerto deseadas.

Me llamó un eco distante en el camino,
una mano flotando azul hizo una seña,
me recorrió un silencio de aire tibio,
una mirada extasiada descubrió la mía,
me llenó el deseo de un cuerpo reclinado.

Y una estrella conocida acunó mis sueños.
He salido ya.   No quiero mirar atrás.

Junio 2007



Nocturno


Y qué sucede con el cuerpo y los sentidos
cuando el alma se extravía
en el insondable letargo de su éxtasis...

En noches plenas de euforia
cuando el delirio avanza sobre las horas,
los sentidos desfallecen como susurros lejanos...

Y en el rincón alucinado del desconsuelo,
el cuerpo embriagado por el licor de las lágrimas
se deshace entre las flores fantásticas del sueño...

En esas noches, frías y desoladas
el cuerpo escapa volátil como la voluntad perdida...
En aquellas eclipsadas y eternas  noches
le cuesta tanto al alma el aire que respiramos!!!

1985


Te llamaré...


De:  Diego De Castro Korgi

"Te llamarás silencio en adelante…"
 Eduardo Carranza.


 TE  LLAMARÉ...


Desde ahora, te llamaré ilusión

Y el lugar que llenas cada día

Lo llamaré esperanza.


 Con esta voz que fue silencio,

Que conoció el ilegible

Sonido de la noche.


 Te llamaré ensueño desde ahora

Y  lo que llenas en mi cielo

Lo llamaré sosiego.


 Con este ser adormecido,

Que sabe del letargo

Que vivió en los ojos.


 Desde ahora, te llamaré afecto

Y  el contorno de tu sonrisa

Lo llamaré dulzura.


 Con la ilusión del alma

Que conoce el beso que

Cada día despierta.


 Te llamaré  apetencia desde ahora

Y lo que llenas en mi cuerpo

Lo llamaré delirio.


 Con el ansia de mis venas,

Que libera en tu jardín

El rojo de la sangre.


 Desde ahora, te llamaré mujer

Y lo que deposito en tu alma

Lo llamaré amor,  simplemente.


Febrero 2007



VOY A.....


Voy a  llenar estas hojas de palabras;
voy a esparcir vocablos como semillas,
como torrentes, las preguntas tuyas,
inquietantes  mis confesiones silenciosas.

Voy a sembrar tus dudas con respuestas,
voy a escudriñar en el silencio las palabras,
para encontrar en los campos de los sueños
letras que de noche, se convierten en estrellas.

Y escribiré una a una mis palabras alucinadas :
en la órbita ilimitada de tu ser  conocido,
en la armonía radiante de tu mirada en la mía,
en el delirio vital de tus emociones vividas.

Llegarán  a ti estas palabras, como semillas,
desde mi alma que las guarda inefable,
desde mi mano que las siembra inagotable,
hasta  el surco donde germinan incontables.

Febrero 2002

Versos sencillos


Espera, no te vayas ahora, no
te vayas porque quiero que oigas
en versos una melodía de sueños.
Si te quedas hoy aquí, amor,
estarás conmigo al borde del
cielo donde cantan las palabras.

Puedes quedarte, si quieres,
que yo traeré papel y pluma.
Las palabras son palabras pero
tu resucitas en la rima conmovida,
tu apareces en acentos y perfumes
y dibujada queda tu boca con suspiros.

Porque quiero escribir te quiero
con palabras aladas de aves blancas,
con las ansias recogidas en las noches,
con los besos que curan las nostalgias.
Puedo rimar recuerdos y presentes
y regalarte un papel con mis ensueños.

Si quieres, quédate, hay lugar para
los dos aquí donde cantan las palabras;
hay un abecedario bordado en seda
donde mas tarde podemos dormirnos;
hay un mantel de letras sobre la mesa
y una luz de versos para alumbrarnos.

Toma mi mano cuando mis palabras te
rocen; cuando te toquen, el aura de
la noche rimará en tus sienes y con las
letras azules del alma escribiré en
tu boca las palabars del amor que
el tiempo tardará mucho en borrar.

Quiero que te quedes, ahora, y que
recojas los versos cuando me duerma;
si puedes déjalos cerca a la lámpara
y léelos mientras yo sueño. Mañana,
cuando despierte y te vea de nuevo
voy a pedirte, amor, que no te vayas.

2007

POR QUÉ…


Es porque no olvido el color del tiempo en tus
ojos, de enero con fulgores a diciembre con
suspiros.   Es  porque  espero siempre  en el
momento de tu figura intacta que viene,
 me invade y florece entre mi melancolía.

Es porque fuiste  alegría, luz y risa en la
claridad de las gotas que tu amanecer traìa.
Porque fuiste tiempo de espera, paciente en
el invierno dormido de las almas detenidas.
Porque fuiste amor guardado en cada poro.

Porque eres  agua que baja a mi estío
donde hay un surco de luna que espera.
Porque tu abrazo cubre mis semanas largas.
Porque tu ternura derrumba las murallas  y
llena de alivio los campos de nostalgias.

Porque soy enredadera que te cubre y no se
si debiera, porque soy el hombre que lucha
con su afán de noche y día,  porque el lago
de mi calma estará vacío hasta que el amor
imponga su brillante imperio y su sosiego.

Noviembre 2006


TU POESIA

           

Yo admiro el cielo de tus poesías;
no las que escribes en papeles, o
las que espero a veces con tu letra,
sino las que escribes con realidades
cada día sobre mi universo y mi vida .

Tus noches son los versos en cada
abrazo, en cada minuto de cercanía,
en tu respiración que siento adentro;
en el letargo de tu sueño y en la vigilia
que hace huir en besos mis insomnios.

Yo quiero las rimas de tus miradas
comprensivas,  el verso que eres cuando
estás,  cuando te vas, cuando llegas;
no hay palabras mas bien escritas
que las que hoy a mi lado escribes.

Tus días son los sonetos que existen
porque así lo has querido, y son flores
consonantes con el color de la ilusión
y la pasión de la noche  insospechada;
son flores que germinan con tu impulso
en el lìmite inmenso de mis jardines .

Mira,  escritora  hermosa de mis días:
Todos los caminos, todos los ríos, todas
las líneas del destino, todas las rutas de
todos los viajes, todos los pasos dados, los
sueños dormidos, los suspiros mas hondos,
son las rimas que cruzas en mis esquinas.

Yo amo la palabra amor que escribes;
mi vida es un papel arrugado pero tus
letras son diáfanas como tus ojos hoy
alucinados.  La vida porque es vida rima
amores y dolores,  en tus versos rima
mañana con ventana,  alegría con mediodía.

Mi ilusión dejo cada dìa y cada noche
en el rastro mío que tu poesía encuentra
como  una hoja  vacía, donde compones con
tu pluma repentina, con tu luz de lámpara
nocturna, con tu abecedario ilimitado, los
mil versos tuyos que en mi alma llevo.

Mayo 2007



YO HE VISTO...



Yo he visto amores
Pero tu amor es un cielo delirante,
es el resplandor que me deshace,
el fuego de tu mirada incandescente.

Yo he visto sueños
Pero los tuyos fundaron mi destino,
ataron con lazos mi presente,
sembraron de amores mis pasiones.

Yo he visto besos
Pero los tuyos  nacieron en mi sangre,
deshicieron el límite que conocía,
en un sentir sin fin, hasta la muerte.

Yo he visto ilusiones
Pero las tuyas fueron encontrarme vivo
en los adioses que se disiparon
en una tarde desprendida de la vida.

Yo he visto silencios
Pero los tuyos fueron la paz que espera,
tu búsqueda en ti de mi propio mas allá,
el reflejo del ensueño  azul de noche.

Yo he visto suspiros
Pero los tuyos los llevaré a lo infinito,
mi alma como un cielo sin fondo
los guarda y se estremece incesante.

Yo he visto lágrimas
Pero las tuyas abrieron realidades,
reflejaron un lucero solitario
que buscaba su estela luminosa.

Yo he visto atardeceres
Pero los que ví eran un sol que se apagaba.
En ti encontré un horizonte que permanece
respondiendo mis preguntas a la vida.

Yo he visto ojos
Pero los tuyos tienen un fondo de mil  colores.
A mi  alma no le cabe ya  lo que he sentido
Porque  ha recibido todo como días los años.

Yo he visto mujeres
Pero tu  territorio azul y misterioso
me derrumba, me hipnotiza, me lleva
del sueño a la vigilia, del dolor al gozo.

Yo he visto vidas
Pero la tuya cumple en mi lo presentido.
Yo he sembrado siempre en el surco del estío
Para que florezca tu vida llena de amores,

Yo he visto caminos
Pero cuando crucé  el umbral de tu mirada,
de tu cuerpo, de tu recuerdo, de tu ilusión,
dejé una puerta que solo tu alma sabe abierta.


Abril 2007

OCTUBRE



...es el Tiempo un tenaz jugador
que sin trampas nos vence en cada envite...
Decrece el dìa, la noche se aproxima...
Es voraz el abismo, se vacìa la clepsidra.
Ch. Baudelaire.


Quizá  se cubran de blanco mis cabellos.
Quizá más años pasen por mí lentamente:
tal vez el cielo se abrirá en horizontes
cuando mi cuerpo sereno los recuerde.

Quizá quiera una mano rozándome paciente;
quizá alguien reconozca mis latidos cuando
revivan en su mente, los versos que le
entregué con mis manos transparentes.

Quizá la vida al fin se olvide de los caminos
que no supe andar cuando era justo;
tal vez me  consuele  y me recuerde
que cuando encontré el alma no era tarde.

Quizá camine mil caminos sin reproches;
quizá sienta aún lo que he amado tanto;
lo que quise mucho, lo que fui simplemente;
lo que entreguè para llegar a un beso.

Quizá pueda alcanzar el borde del alma;
quizá no me falten fuerzas para ver más lejos;
tal vez volveré los ojos a mirar recuerdos
cuando el sol sea solo un disco rojo silencioso.

Quizá algún día no sabré si es día o noche;
quizá necesite llamar el amor a mi lado
cuando recuerde que una mano me arropó
en la noche  y un beso me quedó en la boca.

Quizá  nos encontremos en algún cielo,
quizá  puedas llamarme por mi nombre;
cuando camines con tus pasos ondulantes
recuerda que también caminé para encontrarte

Quizá no me falte el amor que hoy siento;
quizá la vida azul nos muestre sus caminos;
tal vez alguno de los dos contará que ese amor
dejó en el alma un pétalo de rosa perfumado.

Quizá, cuando nuestro tiempo decline
en los relojes,  cuando el viento nos agite
las nostalgias,  tú me llames,   y yo te
responda,   bajo la misma luna de recuerdos.


Octubre 2007

Conversaciones con otro (I)

Edvard Munch. El Grito


Por esa incertidumbre que tiembla en tus manos
estoy frente a ti,
como dispuesto a sostener tu desánimo
con mi amainada fuerza.

Porque -ya vas a saberlo-
yo también -como tu-
recibí -segundo a segundo-
la carga inenarrable del pasado.

Pero tu: atascado, hundido, hoy
tus manos no te aferran a la realidad;
tus ojos no te ven buscar sosiego;
tus pies no te siguen a buscarte.

Aún una fuerza débil, lenta
me impulsa a recoger tus recuerdos:
esos que un día escenificaron
tus manos
tus ojos y
tus pies,
aunque viva encerrado entre tu fastidio
y tu indiferencia simpre sabré por qué

tus manos cayeron como anclas;
por qué
tus ojos se cerraron como pesadas puertas;
por qué
tus pies se detuvieron como lagos muertos.

Te devoró el olvido y la herrumbre de la insensibilidad;
pero escucha:
los recuerdos clavados en tu alma
al removerlos
de nuevo te dolerán!

1981